
Se avecina la muerte y nos intentamos refugiar en cualquier tipo de esperanza o culto religioso que venera a un ser supremo que todo lo abarca y lo puede. Nos invade un profundo dolor al perder a nuestros seres queridos, pero la fuerza de la muerte es poderosa e imbatible, arrasa todo a su paso y nos deja resignados en la más profunda de las tristezas...con un único consuelo: Que el paso del tiempo haga su trabajo y nos permita aceptar que a todos nos llega el momento, que la vida sigue y que la muerte es un derecho natural.
Capilla de un hospital Madrileño. Año 2008.