En el zoco de aquella ciudad del medio oriente el aire tórrido rozaba las mejillas de Aysha que esperaba denodada la llegada de Harim. El sol veraniego golpeaba en su cabeza respetuosamente cubierta con una pashmina naranja a juego con el vestido que tapaba todo su cuerpo. Desde las mezquitas se llamaba a la oración con una megafonía tan potente que mandaba callar a los mas charlatanes limpiabotas. Aysha miró su teléfono móvil, se secó el sudor de la frente producto de aguantar los cuarenta y cuatro grados allí de pie, miró el reloj dela estación y de nuevo volvió a consultar su móvil. Comenzaba a impacientarse. Harim llegaba tarde a su encuentro y eso demoraba el viaje que le había prometido. Aquel viaje que llevaban tiempo planeando, una escapada sin que nadie lo supiera, los dos juntos para poder amarse sin disimulos. Mientras esperaba Aysha recordaba como Harim le había prometido que harían ese viaje, recordaba como se conocieron, ella trabajando en la tienda de radios de su padre y él un universitario estudiante de informática que acudía a la tienda para comprar piezas y repuestos. Harim al principio visitaba la tienda casualmente, le hablaba y se reían juntos de las gracias, poco a poco el frecuentaba cada vez mas la tienda, ella jamás hubiera imaginado que un universitario como el se fijaría en una chica de 16 años y menos si el ya estaba emparejado. Por las tardes ella miraba desde el mostrador de la tienda la calle y cuando le veía a lo lejos llegar se pellizcaba los mofletes y se mordía los labios con energía en forma de maquillaje, luego intentaba disimular lo agitada que estaba y le saludaba cortésmente al entrar en la tienda. Harim pasaba ya las noches pensando en Aysha , sentía una presión en el pecho como nunca tuvo. Cada vez que la veía notaba una corriente en el estomago y el efecto de sonreír era inmediato. Un día se citaron en los jardines del zoco, lo pasaron riéndose. Él la invitó a un helado, la joven agradecida le regaló un avatar con un ojo de la suerte pintado. Mientras ella comía el helado no pararon de reírse, Harim era muy feliz a su lado no se explicaba como le llenaba de vida aquella niña y a la vez como frenaba sus sentimientos y disimulaba. Aysha se sentía enganchada a él, se sentía segura a su lado y gozaba porque él la hacia verse especial. Camino a casa, tras un paseo, de manera inevitable sus impulsos no se pudieron contener y de manera explosiva sus labios se rozaron. Alguien lo vio. El día siguiente Harim acudió a la tienda esperando encontrarse con ella pero no la volvió a ver, así pasaron dos, tres días, pasó una semana, él seguía acudiendo a la tienda. Un día preguntó a la hermana de Aysha por ella, la respuesta cayó como un rayo fulminante en su corazón. Aysha se ha ido a vivir con mis tías a la capital. Le dijo. Al cabo de dos semanas Harim volvió a la tienda de radios y allí se encontró con Aysha.Se sorprendió. Aysha ocultaba su cara entera con la pashmina y fijaba la mirada en el suelo,Harim estaba contrariado, ella no le quería ver. Hubo un instante en el que ella levantó la cabeza, Harim pudo ver su cara marcada con un penoso moratón y un labio quebrado.
Con el tiempo convirtieron sus encuentros en citas furtivas, conducidas por notas secretas, mensajes ocultos y gestos clandestinos. Él le daba su palabra de que harian un viaje, un viaje de escapada .En verano el se graduaría y su primo le había prometido un trabajo como informático en Francia. Tras meses Harim se había graduado y el día de la partida había llegado. Aysha le esperaba ilusionada, llevaba solo un bolso para no levantar sospechas, miró su teléfono, miró el reloj de la estación;marcaba las cinco y veinte. A esa misma hora el canal local de televisión informaba de como apenas hacía quince minutos que dos terroristas suicidas se habían inmolado delante de la embajada de un país. Se leyó la nota de la banda terrorista que se adjudicaba el atentado señalando que la muerte de los combatientes pretendía ser un viaje a la gloria de aquellos que luchaban contra los infieles. Abril de 2008. Estambúl,Turquia.Jesús
Con el tiempo convirtieron sus encuentros en citas furtivas, conducidas por notas secretas, mensajes ocultos y gestos clandestinos. Él le daba su palabra de que harian un viaje, un viaje de escapada .En verano el se graduaría y su primo le había prometido un trabajo como informático en Francia. Tras meses Harim se había graduado y el día de la partida había llegado. Aysha le esperaba ilusionada, llevaba solo un bolso para no levantar sospechas, miró su teléfono, miró el reloj de la estación;marcaba las cinco y veinte. A esa misma hora el canal local de televisión informaba de como apenas hacía quince minutos que dos terroristas suicidas se habían inmolado delante de la embajada de un país. Se leyó la nota de la banda terrorista que se adjudicaba el atentado señalando que la muerte de los combatientes pretendía ser un viaje a la gloria de aquellos que luchaban contra los infieles. Abril de 2008. Estambúl,Turquia.Jesús


