sábado, 17 de mayo de 2008

Angel de la guarda



Eran las tres de la madrugada cuando a Eric entre sueños le despertó una sensación rara. Abrió un ojo primero y vio la presencia de un ser extraño. Exaltado se incorporó. En el marco de la puerta se encontraba un ente menudo con cabello castaño el cual le miraba fijamente. Estaba confuso, se parecía a Michelle , su hija pero la niña estaba durmiendo esa noche en casa de sus primos donde se celebraba un cumpleaños. Eric pensó en despertar a Laura que dormía a su lado pero intentó calmarse y centrarse en que el también estaba dormido y soñando. No pudo evitar volver a mirar el quicio de la puerta y allí vio el espectro de una niña, se fijó que no tenia pies era como si estuviera suspendida en el aire. Eric estaba asustado. - ¡Michelle! - Gritó este dirigiéndose a la niña. La pequeña le miró y le dijo -"Papá Michelle ha comido bichos".- No entendía nada, cada vez estaba más nervioso y su corazón latía agitadamente. Miró hacia todos lados con la boca abierta y se frotó los ojos. Decidió despertar a su mujer. Puso la mano sobre la espalda de ella y la llamó -!Laura! ¡Despierta! - Eric volvió a mirar hacia la puerta, la niña ya no estaba. Laura despertó y preguntó que le pasaba. - Le dijiste a tu cuñada que la niña no puede comer mariscos? Le preguntó el. Laura dudó y le contestó con un No temeroso. Eric salió de la cama en una milésima de segundo y corrió hacia el teléfono. Estaba impaciente. Marcó y alguien contestó al otro lado. - ¿Si?- Eric fue escueto -Alex dime que ha cenado la niña hoy -¿Cómo? , ¿ Eric? -Alex dime si ha comido marisco. Alejandra, Michelle es alérgica no puede comer nada de eso. - Alex estaba impactada pensaba que Eric exageraba y que se había vuelto muy protector después de la muerte de la pequeña Noa. Entonces contestó -Pues ha comido tarta, los sándwiches y...¡Dios! ha comido la empanada.- A Eric se le erizó el pelo. – Por favor ve a verla es muy sensible si ha comido mucho puede morir. - Alex dejó el teléfono y se dirigió a la habitación de los niños, Michelle se encontraba en una litera, estaba hinchada y no respiraba.

Esa noche llevaron a Michelle a urgencias salió de aquella gracias a la rapidez con que la trasladaron al hospital, y gracias a que un ángel despertó a su padre en mitad de la noche. Ahora Eric sabe que Michelle no miente cuando dice que Noa, su hermana gemela, no se ha ido y que siguen jugando juntas.

Octubre de 2007 Jugueteria FAO,Nueva York. Jesús Blanco

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